Battles "Mirroded"

jueves, agosto 16, 2007

Junten a los guitarristas Ian Williams (ex-Don Caballero, ex-Storm & Tress) y Dave Konopka (ex-Lynx), a Tyondai Braxton (multiinstrumentista hijo del gran Anthony Braxton, vanguardista compositor y saxofonista, todo un mito del free jazz) y al batería John Stanier (ex-Helmet, Tomahawk) en un mismo grupo. ¿Qué obtienen? Un equipo bien engrasado, la suma de los talentos de cuatro personalidades muy marcadas dedicadas a propulsar el rock hacia el futuro.

Battles, experimentales y vanguardistas, pueden sonar a… lo que quieran: afrobeat pasado de anfetamina, guitarras congoleñas, los 7 Enanitos silbando, coros fantasiosos, post-rock a lo Tortoise, algo de hard-rock, ritmos que son pura adrenalina en “Race In”; una voz como inflada de helio (tratada, también directo, a través de pedales y laptop) enrareciendo la cadencia glam rock (piensa en T.Rex o The Gliter Band tocando con Papa Pitufo al frente) de “Atlas”, canción en realidad inspirada (lo han dicho ellos, y es fácil dar crédito a sus palabras fijándose en la cambiante base rítmica que aparece desnuda al final del tema) en el schaffel, ese ritmo-textura tan habitual de las producciones surgidas de la penúltima escuela minimal (techno) de Colonia; histriónica opera-rock cargada de humor y sobrada de recursos en “Ddiamond”; post-rock a lo Tristeza y math-rock geométrico abierto por imaginativas armonías vocales en “Tonto”; digi-soul-pop a lo Timbaland (si este cambiara la mesa de mezclas de su estudio por el trabajo con músicos en un local de ensayo) en “Leyendecker”; psicodelia expansiva y multicolor de aires circenses en “Rainbow” (título más que apropiado); sonidos selváticos y viajes cerebrales en “Bad Trails”, entre las montañas rusas de Mercury Rev, los Pink Floid más planeadores y el ambient; el espíritu del Africa negra pasado por el filtro de Steve Reich en “Prismism”; duelos de guitarras, armonios, un ritmo que es puro drum’n’bass y, para cerrar, timbres propios del Aphex Twin más burlón en “Snare Hunger”; asma, cenefas de guitarra (un tanto prog-rock a veces, sí) y adrenalina rítmica (los DJs deberían atreverse a pinchar esto en los clubs de baile) en “Tij”

Versátiles, mutantes, torcidos, cándidos y alucinados, pero también cada vez más lejos de ser ese cúmulo de excesos masturbatorios progresivos en el que podrían haberse convertido, Battles han girado la cara hacia una nueva noción de psicodelia que les permite explorar un rango más amplio de sonidos y emociones.

fuente: http://www.popmadrid.com/node/17566

Personalmente, me suenan un poco a Daft Punk...les dejo el video con el que los conocí.


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