La semana pasada lei avidamente el escualido libro del autor de "La virgen de los sicarios"; Fernando Vallejo.
En este libro a través de sus recuerdos el autor realiza una autopsia de sus relaciones familiares, de los vicios en Colombia y México, de sus odios y alguna alegria.
Algunas aseveraciones incomodan, pues el autor se muestra como un misogino de primera, tambien como un detractor de la religión cátolica (lo cual puede molestar a algunos); sin embargo, a través de las paginas, quedan claros los principios de ese gran odio a las mujeres: la madre, la Loca como él la llama, la máquina de hijos que sometia a su padre, principio tal vez tambien de su homosexualidad.
La realidad y la ficción se entrelazan, la linea que las separa no es clara pues mientras la fotografía de la portada muestra a Fernando Vallejo y su hermano Darío, el final de la novela dobla en la esquina de la ficción.
Métafora de la vida, de su vida, la cual usa para criticar la estructura familiar y la situación de violencia en su pais.
Su regreso a Colombia para atender a Dario, su hermano enfermo de sida, da pie a que el relato se desbarranque en los recuerdos que le dan cuerpo a esta historia. Novela fácil de leer, no hay sorpresas ni decepciones, su riqueza esta en los monologos intensos que sostiene el autor, donde la ironia, crudeza y humor negro hacen disfrutable.
Algunos de mis fragmentos favoritos:
En este libro a través de sus recuerdos el autor realiza una autopsia de sus relaciones familiares, de los vicios en Colombia y México, de sus odios y alguna alegria.
Algunas aseveraciones incomodan, pues el autor se muestra como un misogino de primera, tambien como un detractor de la religión cátolica (lo cual puede molestar a algunos); sin embargo, a través de las paginas, quedan claros los principios de ese gran odio a las mujeres: la madre, la Loca como él la llama, la máquina de hijos que sometia a su padre, principio tal vez tambien de su homosexualidad.
La realidad y la ficción se entrelazan, la linea que las separa no es clara pues mientras la fotografía de la portada muestra a Fernando Vallejo y su hermano Darío, el final de la novela dobla en la esquina de la ficción.
Métafora de la vida, de su vida, la cual usa para criticar la estructura familiar y la situación de violencia en su pais.
Su regreso a Colombia para atender a Dario, su hermano enfermo de sida, da pie a que el relato se desbarranque en los recuerdos que le dan cuerpo a esta historia. Novela fácil de leer, no hay sorpresas ni decepciones, su riqueza esta en los monologos intensos que sostiene el autor, donde la ironia, crudeza y humor negro hacen disfrutable.
Algunos de mis fragmentos favoritos:
¿o qué ?¿Va a dejar uno de vivir por cuidar un sida? La vida es un sida. Si no miren a los viejos: debiles, enclenques, inmunosuprimidos, con manchas por todo el cuerpo y pelos en las orejas que les crecen y les crecen mientras se les encoge el pipí. Si eso no es sida entonces yo no sé que es.
-¡país bobalicón y estúpido-le increpó. Ésta es la hora enque no has podido ganar el mundial de fútbol, con todo y qye tenés la inteligencia en las patas.
Para nacer y morir, para comer y cagar el ciudadano en México tendrá siempre enfrente un funcionario extendiendo la mano. O a un policía. Pero el país funciona bien. Con mordida todo fluye: el tráfico de los carros, la venta de electrodomésticos, la circulación de la sangre, las putas del presidente, los pasaportes de los que viajan, los entierros de los que se van...La mordida es un invento genial. Como la rueda.

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